Dentro del proyecto Not your regular garden y Not your regular wall, en la Oficina cultural de la embajada de España en Washington

Esta obra es una invitación a acercarnos mucho a las flores para posibilitar un encuentro cara a cara, y quizás vernos reflejados en el ser que tenemos delante. Ponernos al nivel de algo nos permite comprenderlo mejor, facilitando la comunicación, la comprensión y la empatía. Colocarse a la altura de las flores no es sólo una ofrenda a los sentidos, la vista y el olfato, también es una puerta a la experiencia mística que te brinda observar la belleza, que ralentiza el tiempo tal como lo hace observar el momento presente.
Se centra en la fachada del edificio, con dos imágenes de Equinácea, dos tomas de la misma planta, una de la flor entera y otra de un macro detalle que invita a acercarse a la flor para conocerla mejor.
Echinacea purpurea L. es una planta vivaz, fue una de las principales plantas medicinales de los pueblos indígenas de América del Norte y en particular de la tribu de los Cheyennes, Sioux, Kiowas, Crows, Omahas, Pawnes, Poncas, Tetons, Delawares y Comanches. Utilizaban un jugo o papila de la planta, sus raíces en troncos o trituradas como posible remedio. En sitios arqueológicos de Nebraska se encontraron raíces de una de las diferentes especies de equinácea que ya se utilizaban en estos asentamientos como planta medicinal. Las indicaciones tradicionales son numerosas, lo que ha llevado a que sea una planta sobre la que se han realizado multitud de estudios en distintas épocas, hasta que fue incluida en 1909 en la lista de “Remedios Nuevos y No Oficiales”, publicación creada por el Asociación Médica Estadounidense, con información sobre tratamientos nuevos e innovadores que no fueron aprobados por las agencias reguladoras. Se le atribuyen propiedades inmunoestimulantes, antiinflamatorias y antibióticas.











